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Las abejas

Nota de prensa: Porque mueren las abejas

16 Enero 2013, ABC

La UE relaciona la elevada mortalidad de las abejas con los insecticidas agrícolas

Europa estudia prohibir tres pesticidas para proteger a unos insectos, claves en la cadena alimentaria

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) está prácticamente segura de que los insecticidas neonicotinoides son los culpables directos de la mortandad registrada en las colonias de abejas en Europa y Norteamérica. Aunque faltan todavía algunos estudios, la agencia lanzó ayer un avance de sus conclusiones que la Comisión Europea ha tomado en serio y ha hecho llegar ya a los fabricantes de estos insecticidas de uso agrícola, para que hagan sus alegaciones. Las compañías Syngenta y Bayer tienen hasta el 25 de enero para hacer llegar a las autoridades europeas su versión.
La EFSA se ha justificado a sí misma diciendo que cuando esos insecticidas fueron autorizados, la agencia no tenía los recursos de los que dispone en la actualidad y ha decidido también revisar todos sus protocolos de análisis para proteger a estos insectos «teniendo en cuenta el importante papel que juegan» en la agricultura y la cadena alimentaria humana.

Resultados «inquietantes»
La Comisión le había pedido a la EFSA que estudiase los efectos de tres de estos insecticidas (imidacloprid, clotianidina y tiametoxam) sobre la población de abejas y aunque faltan todavía algunos estudios para los que no se dispone de datos, la Comisión ha calificado ya de «inquietantes» los resultados hechos públicos por la agencia. Según el estudio, esos insecticidas, que no están diseñados para afectar a las abejas, les afectan sin embargo gravemente en el sistema nervioso y les causan la parálisis y la muerte, además de destruir las estructuras de comportamiento de las colonias.
El próximo 31 de enero se reunirá el comité de expertos para estudiar el informe de la EFSA y la respuesta de los fabricantes de los insecticidas. Del dictamen de ese comité dependerá la política que tomarán los gobiernos ante este problema. ENRIQUE SERBETO / CORRESPONSAL EN bruselas

18 enero 2013

El sector apícola de COAG exige a la Comisión europea que retire del mercado los plaguicidas sistémicos comercializados por Bayer y Syngenta

Tras conocer los informes de conclusiones presentados ayer por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) exige a la UE que retire la autorización de comercialización de los plaguicidas sistémicos, los llamados neonicotinoides y fenilpirazoles (clotianidina, tiametoxam, imidacloprid y fipronil), comercializados en Europea por las multinacionales Bayer y Syngenta.

En dichos informes, la Comisión Europea reconoce su “inquietud” por los riesgos para la salud de las abejas melíferas y otros polinizadores que plantean determinados plaguicidas sistémicos, que dejan residuos tóxicos en el néctar y en el polen de las flores de las semillas tratadas, afectando al sistema nervioso de las abejas, causándoles parálisis y hasta la muerte, perdiendo el sentido de la orientación y provocando que no puedan regresar a las colmenas.

COAG considera que la Comisión Europea está en el camino correcto para determinar las causas de la mortalidad de las abejas melíferas y otros polinizadores en la UE. En este sentido, reclama que se hagan los esfuerzos necesarios para que la EFSA complete los estudios científicos de estas moléculas, una vez que existen ya suficientes pruebas de la alta toxicidad de estos plaguicidas sistémicos, denunciados en los últimos diez años por los apicultores europeos ante las instituciones comunitarias y los Estados Miembros.

COAG ha exigido de forma reiterada al Ministerio de Agricultura, (que todavía no ha tomado decisión alguna en este importante asunto para las abejas melíferas y los polinizadores), la urgente aplicación de la Directiva 2010/UE, de 12 de marzo de 2010, que modifica el anexo I de la Directiva 91/414/CEE sobre disposiciones específicas relativas a la clotianidina, el tiametoxam, el fipronil y el imidacloprid, que obliga a los Estados miembros a “poner en marcha programas específicos de control para comprobar la exposición real de las abejas productoras de miel a estas sustancias activas en zonas comúnmente utilizadas por las abejas para libar o por apicultores”. Su aplicación es fundamental en nuestro país al ser de obligado cumplimiento para las Comunidades Autónomas que tienen competencias en esta materia.

Pese a que en los últimos tres años la Defensoría del Pueblo ha alertado al Congreso de los Diputados en su Informe Anual sobre los problemas causados a la apicultura por los plaguicidas sistémicos “El Gobierno se desentiende en un asunto vital para una efectiva protección y conservación de los espacios naturales. La polinización que garantizan las abejas melíferas supera los 3.000 millones de euros anuales en España, además de realizar un servicio medioambiental y un bien público estratégico para la sociedad en su conjunto que no se puede poner en peligro por intereses privados o por los intereses de las empresas multinacionales como Syngenta y Bayer”, ha apuntado José Luís González, responsable del sector apícola de COAG.